miércoles, 30 de julio de 2014

~ Miércoles Mudo ~ El Albaicín desde la Alcazaba (Granada).


lunes, 28 de julio de 2014

Paseos cotidianos... De compras con Pablo.

Esto de las vacaciones de verano para los peques es todo un mundo, al menos para el mío... y para . Lo confieso, a veces se me hacen eternas... Máxime si tenemos en cuenta que trabajo en un comercio cuyo horario de apertura y cierre es el que es. Con ello quiero decir que los paseos cotidianos en verano, los hago en la compañía de mi peque y siempre "corriendo". Agarrado de la mano y en constante cuestionamiento de todo, ABSOLUTAMENTE todo lo que le rodea.

Uno de esos paseos es el que os traigo hoy en esta entrada.

Como podréis suponer, en mi ciudad hay tiendas de todas clases: modernas y  antiguas, bonitas y otras no tanto... Por fortuna tenemos de todo y relativamente cerca (aunque, por desgracia, a muchos les da por ir a la capital hasta para comprar el pan...).

Yo, bueno... nosotros, Pablo y yo, tenemos una en particular que nos encanta... A él porque tiene de toooodo lo que se pueda llegar a imaginar, y a mi, porque me recuerda mucho mucho a la tienda de mi abuelo... Os confieso que estoy totalmente enamorada de ese rinconcito que es la tienda de Paco Vago.

Pero bueno, que me voy por las ramas... De la tienda de Paco Vago os hablaré otro día porque tengo intención de hacerle un monográfico dentro de esta sección de los Paseos cotidianos.

Normalmente, cuando voy a esta tienda a comprar algo: especias, caramelos, artículos de mercería.... (ya os digo que tienen de todo), suele ser un paseo corto. Vivo en una zona céntrica y no hay mucho camino hasta el sitio en cuestión. Sin embargo, esta vez no iba sola y el camino se alargó bastante.
 
Mi peque es curioso por naturaleza. Un poco aventurero (de la mano de mamá o papá, claro) y muy muy muy pesado. Cuando quiere algo no deja de dar la "brasa" hasta que lo consigue o termina volviéndome loca. Le encanta descubrir nuevas calles, nuevos recorridos para llegar a los sitios. Y así fue como un paseo de 10 minutos para comprar se convirtió en un Paseo cotidiano de casi tres cuartos de hora.... Observación: el paso al que mi hijo camina cuando pasea es suuuuppppper lennnnttttooo.


Os dejo fotos de nuestro recorrido...
 


La Giraldilla, como se conoce popularmente al campanario de la Iglesia de San Pedro.


La tienda está incrustada dentro de la muralla del Alcázar de Abajo y de la Puerta de Sevilla.









































 




Torre del Homenaje.


Pasando la muralla hacia el casco histórico...
 

Torre de la Iglesia de San Bartolomé, justo detrás de la muralla del Alcázar.


Calle Torre del Oro





El campanario de San Bartolomé asoma entre los tejados

  
Lo confieso, me encantan las puertas pintadas de azul.
  
 
Volvemos a la muralla desde la Calle Torre del Oro.


Mi obsesión por las ventanas...

 
Conjunto monumental de la Iglesia de San Pedro: torre llamada "La Giraldilla" y cúpula del Sagrario. Vista desde la muralla.


Espero que  os haya gustado el paseo de hoy. Besitos!
Si os interesa saber más de los lugares que os muestro podéis visitar lo siguientes enlaces:


Para saber más...


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viernes, 25 de julio de 2014

Tesoros de abuela (I)

Hoy quería compartir con vosotr@s algo especial.

Veréis... 

Mi abuela Trini era una mujer muy muy especial. Nos falta desde hace más de 14 años, pero os aseguro que nunca se fue del todo. Ni sus hijas (mi madre y mi tía) ni sus nietos (mi hermano y yo) nos olvidamos nunca de ella. Está presente en nuestras casas, en nuestro pensamiento y en nuestra alma. Era decidida, trabajadora hasta el agotamiento (de los demás, no de ella misma) y muy perfeccionista en casi todo lo que hacía. La queríamos mucho y la respetábamos más. Siempre le pedíamos opinión para todo. Y todavía hoy, después de tanto tiempo sin ella, nos cuesta trabajo tomar ciertas decisiones sin poder consultarle.

Yo jamás tuve afición por la costura. Me aburría soberanamente y no se me daba bien. Si pudiera verme ahora... 

Hará algunas tardes, buscando un hilo de bordar para poder continuar el cosido de un bolso, mi tía sacó una cajita "de Colacao" que tenía guardada con sus hilos.

- Toma, niña. Busca a ver si encuentras uno que te venga bien...

Apunto que mi tía es muuuuy especial con sus cosas. Las tiene todas super ordenadas y se pone de los nervios cuando alguien (léase yo) se las desordena. 

- Mejor miras tú, no vaya a ser que te lo revuelva todo y luego me eches la bronca...

Para mi sorpresa, de aquella caja empezaron a salir madejas de hilos de bordar de un montón de colores... y con ellas unos preciosos carretes de madera con los hilos de bordar de mi abuela.  No os hacéis una idea de la cara que se me puso... ¡¡Qué ilusión me hizo encontrar aquello!! Me entusiasmé tanto que le hice un reportaje fotográfico completo ante la mirada asombrada de mi tía...

La cosa es que la caja la tuve en mis manos muchas veces siendo niña, pero jamás le di la importancia que se merecía. Ahora lo veo todo de otra manera y las aprecio infinitamente más. ¿Será la edad?...


















En otra entrada os enseñaré más tesoros escondidos en la cajita blanca del Colacao... 

Y vosotras, ¿tenéis tesoros costuriles guardados?Venga, contadme soy todas ojos...


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